Sociedad Imaginaria

Cuarto BKN

  Los seres humanos nos desarrollamos en sociedades que se vuelven cada vez más complejas. Para observar este proceso podríamos imaginarnos en la línea del tiempo las características de las sociedades primitivas, de clanes y tribus, y pasar por polis griega, las sociedades de los grandes imperios hasta llegar a la modernidad y la posmodernidad.

 Si bien hoy día tenemos un mayor conocimiento del mundo que nos rodea y de nosotros mismos, no es menos cierto que ha aumentado extraordinariamente la complejidad de la sociedad y de la cultura en que nos desarrollamos.

 Para visualizar las instancias en que nos movemos podemos distinguir lo que es el estado y la sociedad civil. En el estado encontramos los tres poderes clásicos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), más el poder de las instituciones armadas y de las policías. En un sentido estricto quienes allí se desenvuelven lo hacen en el aparato del estado.

 La sociedad civil por su parte es aquella aglutinada en escuelas, medios de comunicación, universidades, asociaciones deportivas, culturales, profesionales, instituciones benéficas e iglesias.

 Tanto el estado como la sociedad civil han aumentado en complejidad, y nosotros deambulamos a través de ellas. Si recordamos la pirámide de las necesidades que heredamos de Abraham Maslov, podríamos decir que la humanidad, al menos en su mayoría ha empezado a cubrir sus necesidades básicas de alimentación y sobrevivencia.

 Sin embargo no podemos olvidar que una parte importante de la humanidad, en África y en otras regiones, aún lucha por satisfacer estas necesidades básicas.

 Los grandes centros urbanos han ido dejando atrás la importancia social de la cultura rural, y es en estos centros urbanos, característicos del mundo moderno y de la posmodernidad, en donde abundan los talleres, cursos, libros y expertos en la autorrealización. Y es que seguimos intentando en medio del desarrollo explosivo de la ciencia, tecnología y el debilitamiento de las instituciones religiosas y políticas, poder auto realizarnos. Es decir, permitir que crezcan nuestras habilidades y potencialidades, esperanzas y visiones. Un crecimiento que no se puede dar en solitario a lo Robinson Crusoe, sino que requiere de otros.

 No ha sido fácil que la autorrealización se la pueda plantear la gran mayoría de la humanidad. Mucha historia y muchas generaciones han debido sacrificarse para que surja primero la noción de los derechos humanos, y después ir por la conquista de cada uno de ellos.

 Sin libertad no se facilita precisamente la autorrealización individual.

 Sin igualdad frente al color de la piel, el origen social o la riqueza de los hombres, ¿cómo podrían intentar estos la autorrealización? 

 Sin fraternidad el individuo quedaría prisionero de si mismo, sin lograr la comunión y el goce con otros. Porque la autorrealización depende de la construcción, junto a otros, de la con-vivencia.

 En la lucha por lo que hoy entendemos por derechos humanos, los individuos se fueron agrupando en cofradías cerradas y secretas (por el temor), más tarde en movimientos más abiertos de carácter religioso, filantrópico, filosófico, político. Desde los constructores de catedrales medievales, que poseían un visión técnica y científica, los carbonarios italianos, podríamos saltar a grupos como los Boy Scouts, Leones y Rotarios entre muchísimos otros que buscan contribuir a  la autorrealización y al mejoramiento de la sociedad.

 En las últimas décadas la influencia del budismo en occidente, y por otra parte el desarrollo de técnicas como el coaching y de expositores como Sir Ken Robinson, Benjamin Zander e Itay Talgam, nos señalan la necesidad de buscar caminos e instancias que permitan desarrollar nuestras potencialidades, cubriendo nuestras necesidades básicas y también las de autorrealización.

 

Publicidad por Bligoo.com

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

RSS